VOLKSWAGEN
En 2015, la empresa reconoció que los 11 millones de coches podrían estar equipados con un programa trampa que utilizo para engañar a reguladores y usuarios sobre las emisiones contaminantes de los vehículos diésel.
Antes de la crisis, VW ya disfrutaba de una mayor presencia global que sus rivales, permitiéndole beneficiarse más deprisa cuando el mercado repuntaba. Las ventas de coches en China, donde VW comercializa el 40% de sus vehículos, crecieron un 5,1% el año pasado, lo que refleja en parte decisiones tomadas hace décadas.
Pero ahora los dueños de los coches buscan una compensación por el dieselgate y según la evaluación de Volkswagen, el procedimiento, incluida una posible remisión al Tribunal Federal de Justicia de Karlsruhe, debería durar al menos cuatro años. En caso de que la sentencia final sea desfavorable a VW, no implicara un reembolso directo ya que demandante registrado deberá reivindicar sus derechos de forma individual.
En vísperas del inicio del proceso, la asociación de consumidores dejó saber que la organización estaba abierta a un acuerdo amistoso con el fin de reducir la duración del juicio, pero el acuerdo incluiría, según Klaus Müller, el pago de un monto significativo por parte de VW, aunque la Organización considera “atractiva” el pago de 1.000 euros por coche.

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